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Indonesia EL GRAN ACUARIO Parte I Página 1 Ocho
de la mañana. Islas Togian, en Sulawesi Central, Indonesia. El único
ruido que se oye es el motor del barco de buceo,
bordeando la costa de la isla de Walea, donde el manglar cubre la isla
hasta sólo tres metros de la orilla. Alrededor, sólo agua de un azul
intenso, alguna barca de pescador muy rudimentaria y nueve buceadores
españoles aún adormilados. Cualquier otro signo humano es impensable aquí. En toda la isla no hay más que un par de poblados y un pequeño resort de buceo para un máximo de treinta personas. Somos el primer grupo de españoles que visita la isla. Por mi cabeza pasan los tres días anteriores de viaje, cuatro vuelos para llegar aquí y uno de ellos en avioneta que impresiona bastante, mas dos horas en cuatro por cuatro cruzando la selva y dos horas más de barco, sin maletas (gracias a Iberia, esa desastrosa compañía aérea) y vestidos con la misma ropa varios días, con el incómodo equipo de alquiler (no hay nada como bucear con el tuyo). ¿Repetiría? Claro que si. Todos los días de mi vida.
Me despierta de mi letargo Chen, el guía de buceo, un chaval indonesio
de edad indeterminada que, con su enorme sonrisa grita en una mezcla de
italiano, inglés y bahasa indonesio: “¡Vamos, vamos a bucear...!". “Aquí debajo hay una montaña sumergida a unos 20 metros. Bajamos hasta los 30 metros de profundidad, seguimos la corriente y mirando por la pared hacia abajo veremos tiburones, atunes y peces napoleón. Si hay suerte veremos alguna manta raya gigante. Después iremos subiendo poco a poco hasta la superficie, acabando la inmersión en un jardín de corales duros de los mejores del mundo”. “Ok, contamos hasta cuatro, y todos al agua a la vez. Descendemos directamente porque hay corrientes en la superficie”. “Uno, dos, tres… cuatro!” ![]()
Para un aficionado a la acuariofilia marina bucear en un arrecife de coral es una sensación única. Mientras muchos buzos se empeñan en limitarse a buscar peces de gran tamaño o especies raras y proclives a la fotografía macro, como los nudibranquios, el acuarista disfruta con cada centímetro cuadrado del arrecife, sobre todo si sabe lo que esta viendo. La capacidad de albergar vida en estos biotopos es brutal. Es como una gran ciudad, un Nueva York en hora punta. Ríos de peces de todos los tamaños, formas y colores se cruzan como si hubiera calles dibujadas en el mar. Todos circulando en torno a esos edificios de colores llamados corales que tardaron miles de años en llenar de color estas asombrosas zonas submarinas. Aunque tanto mi equipo fotográfico como mis artes de fotosub son muy limitadas, en los siguientes artículos vamos a intentar plasmar lo que un acuariófilo observa cuando bucea en unos lugares como estos. Lejos de ser un compendio científico, son observaciones que pueden ser de gran ayuda para saber como viven nuestros peces y corales en su medio natural. La calidad de las fotos no es lo que uno quisiera que fueran y no reflejan el esplendido colorido real de un arrecife, pero esperamos que os ayuden a saber algo mas sobre vuestras mascotas y su medio natural. No se puede describir un lugar como este con cuatro palabras. Así que este primer articulo, reconozco que demasiado extenso, sirve como guía para reconocer los sitios que se describen posteriormente. La serie de artículos “Indonesia, el gran acuario” comprenderá seis artículos:
Texto por: Dani de Granada Fotos por: Dani de Granada, Susana Puertas, Alberto Ortiz, Álex Codonyer, Francisco Estela.
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