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Morfología y taxonomía Todas
las especies que integran esta familia de peces poseen unas
características comunes que los definen. Todos los peces cirujano
poseen un cuerpo comprimido lateralmente, cubierto de pequeñas escamas
que les confieren un aspecto liso y suave, con un vistoso colorido.
Todos presentan una aleta dorsal continua y una boca pequeña con una
sola fila de dientes. Pero la característica principal y por la que
reciben su nombre es la presencia de unas espinas en el pedúnculo
caudal en forma de cuchilla o bisturí. De ahí su nombre, del griego
akantha (espina) y oura (cola). Estas espinas son retráctiles en muchas
especies y están a menudo cubiertas de una mucosa tóxica. Los peces
cirujano las usan como armas defensivas y la propia librea del pez
suele destacar este rasgo morfológico. ![]() Acanthurus nigricans. El “bisturí” es destacado por la librea del pez. Foto: Toni Cid.
Según que autores, la familia Acanthuridae se compone de seis o nueve
géneros, aunque las clasificaciones más modernas hablan de seis géneros
que se dividen en dos subfamilias y tres tribus, a saber, la subfamilia
Nasinae, integrada solo por el género Naso, y la subfamilia
Acanthuridae, que engloba los demás géneros en tres tribus, tal como se
explica en la Tabla 1, donde se detallan también las claves para la
identificación. En lo que coinciden todos los autores es en la
existencia de 72 especies dentro de esta familia.
Tabla 1. Taxonomía de la Familia Acanthuridae.
Zebrasoma flavescens. Foto: Dani de Granada
El tamaño de estos peces varia mucho según la especie, desde los pocos
centímetros a más de un metro en el caso del Naso annulatus. En la
mayoría de las especies las diferencias sexuales fuera de la época de
celo se limitan al tamaño, habiendo casos en los que el macho es de
mayor tamaño y viceversa. Solo en el género Naso hay diferencias
morfológicas entre sexos. ![]() Naso lituratus. Foto: Oscar Álvarez Hábitat. Todas las especies de la familia Acanthuridae proceden de mares tropicales o subtropicales de la región indopacífica, excepto cinco especies que son atlánticas. No hay peces cirujano autóctonos del Mediterráneo, aunque ocasionalmente pueden acceder a través del Canal de Suez procedentes del Mar Rojo. Habitan en el arrecife exterior en la fase adulta, pero en fase larvaria son planctónicos y pelágicos en aguas profundas. ![]() Paracanthurus hepatus. Foto: Jorge Blanco Comportamiento. Son peces diurnos, y buscan refugio entre los corales por la noche. Presentan una gran variedad de sistemas sociales en diferentes momentos. Así se pueden encontrar parejas monógamas, pequeños grupos de adultos, harenes o grandes grupos de alimentación o reproducción. Los machos son peces muy agresivos con miembros de la misma especie en la defensa del harén o del territorio. La librea del macho es un medio de comunicación intraespecífica, en la competición con otros machos o en la época de celo, volviéndose de una coloración más intensa. La librea, en ambos sexos, también refleja el estado de ánimo del pez, ya que cuando su “estado de ánimo” es bueno, la coloración es clara y brillante, mientras que en caso de estrés la coloración se vuelva más oscura y aparecen bandas en muchos casos. Alimentación. La mayoría son vegetarianos, a excepción del genero Naso cuyos integrantes se alimentan de plancton. Es común verlos precipitarse en grandes grupos sobre el arrecife, de manera que a los animales bentónicos que tienen su territorio en el lugar concreto donde se están alimentando les es imposible defenderlo. Además la posición en la que se encuentran las espinas del pedúnculo caudal, el “bisturí”, les permite alimentarse del fondo y defenderse al mismo tiempo. ![]() Acanthurus leucoesternon. Foto: Sullivan Martin Tanto la boca como el tracto digestivo de los acantúridos están adaptados a su dieta. Poseen una boca pequeña con una fila de dientes incisivos que les permite raspar las algas, y el tracto digestivo es largo, como corresponde a un herbívoro, y en algunas especies posee una pared gruesa como adaptación a los trozos de coral y arena que ingieren durante su alimentación, mientras que en las especies en las que esta ingesta en menor las paredes intestinales son más finas. Estas costumbres alimenticias determinan también su papel en el arrecife, cumpliendo la misión de limpieza de algas filamentosas y tapizantes que puedan crecer sobre los corales. Además depositan sus heces en sus refugios nocturnos entre el coral, con lo que contribuyen de manera importante al crecimiento de este, proporcionando nutrientes al arrecife. ![]() Acanthurus japonicus en Malasia. Foto: Pablo Zamora Reproducción. Como se ha comentado anteriormente, los acantúridos forman parejas reproductoras y grupos de parejas, ya sean entre miembros de una pareja estable, dentro de harenes defendiendo un territorio, entre un macho defendiendo un territorio de cría al borde del arrecife y hembras de paso, como entre miembro de un grupo de adultos. En algunas especies el celo puede ocurrir durante todo el año, aunque lo más frecuente es que se produzca entre el final del invierno y el comienzo de la primavera. La existencia de harenes y diferencias apreciables de tamaño entre sexos hace pensar que en muchas especies existe hermafroditismo secuencial, es decir, un cambio de sexo con la edad. La unión del macho y la hembra suela producirse al atardecer o por la noche, cuando los individuos suben a aguas superficiales y se produce la liberación de los huevos y el esperma. Las larvas llevan una vida pelágica en aguas profundas, formando parte del plancton durante un largo tiempo. Las larvas, llamadas Acronurus, son muy diferentes de los ejemplares juveniles y adultos, tanto que durante años se consideró que eran un género aparte. Son transparentes y no poseen la fila de escamas laterales. Cuando la forma larvaria llega arrastrada por la corriente al arrecife interior, se desarrolla rápidamente a la forma juvenil, llegando a la madurez en uno o dos años, con un tamaño que varía según el sexo y la especie de 10 a 20 centímetros. Auque su longevidad no es conocida con seguridad, probablemente la mayoría de las especies alcancen los 20 o 30 años, algo menos en las especies caribeñas. La longevidad no depende del tamaño de la especie. En el acuario. Debido a su espectacular colorido son algunos de los peces más populares en los acuarios marinos. Son peces adecuados para un acuario de arrecife, ya que son compatibles con la mayoría de los invertebrados, ayudando en muchas ocasiones a mantener a raya las algas. Las incompatibilidades se dan entre miembro del mismo género y, por supuesto, especie, cuando se introduce un ejemplar en un tanque en el que otro ha establecido su territorio. Sin embargo, si se introducen varios individuos de una misma especie al mismo tiempo normalmente no hay problemas de territorialidad, sobre todo si son ejemplares jóvenes. Debido al tamaño que pueden alcanzar, y a que son peces que nadan activamente, no es aconsejable su mantenimiento en acuarios de menos de 200 litros. Su alimentación debe ser básicamente vegetariana, suministrándoles también algún aporte de comida animal. Para ello se pude emplear lechuga o espinaca reblandecida por congelación, alga nori, etc, así como piensos comerciales que aportarán el alimento animal y un suplemento vitamínico. ![]() Zebrasoma velliferum. Foto: Pablo Zamora La calidad del agua debe ser muy buena, ya que de lo contrario son propensos a contraer la enfermedad del punto blanco (Cryptocarion irritans) y del terciopelo (Amiloodinium), así como al enfermedad de la línea lateral. Esto no debe llevar a pensar que se trata de peces especialmente delicados, ya que con una calidad de agua adecuada y una buena alimentación pueden vivir muchos años en el acuario. Referencias. http://wwwfishbase.org http://www.wetwebmedia.com http://animaldiversity.ummz.umich.edu http://www.e-coralia.net/atlas/main.php http://www.icm.csic.es/rec/gim/cbr/nelson.htm Texto: Juan Piera (Cuco) |
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